Municipio de Toribio

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"Fortaleciendo la economía del Pueblo Nasa"
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Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca Çxhab Wala Kiwe, Territorio del gran pueblo

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C.R.I.C

Consejo Regional Indígena del Cauca

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Biblioteca Digital

Esta Biblioteca digital es una recopilación de los libros propios que sirve a la comunidad en general para conocer del pueblo nasa

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CECIDIC

Centro de Educación, Capacitación e Investigación para el Desarrollo Integral de la Comunidad

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Asociación Indígena del Cauca

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Sistema Único de Información Indígena

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Minga muralista

La Minga Muralista del Pueblo Nasa es un proceso de memoria, paz y resistencia liderado por el Centro de Educación, Capacitación e Investigación para el Desarrollo Integral de la Comunidad CECIDIC y el Proyecto Nasa que articula los resguardos de Toribio, San Francisco y Tacueyó en el norte del departamento del Cauca.

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Oficina estadística Nasa

"Un sueño para continuar con las raíces en la tierra"

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lizardo ul secue

Gobernador de San Francisco

SIGIFREDO PAVI ILAMO

Gobernador cabildo de Toribio

ruben orley velasco

Gobernador cabildo de Tacueyo

EZEQUIEL VITONAS TALAGA

ÁMBITO GOBIERNO PROPIO COORDINADOR POLÍTICO ORGANIZATIVO

ALBA MERY RIVERA PACHON

Ambito de Familia, Coordinadora cabildo de salud.

NANCY RUTH BRAVO CHANTRE

AMBITO DE TERRITORIBIO, COORDINADORA CABILDO ECONÓMICO AMBIENTAL.

OSCAR BILDE CUCHILLO TALAGA

AMBITO DE FAMILIA, COORDINADOR CABILDO ETNOEDUCATIVO.

MARIA DOMINGA MESTIZO

AMBITO DE FAMILIA, COORDINADORA FAMILIA

JAIME DIAZ NOSCUE

REPRESENTANTE LEGAL PLAN DE VIDA PROYECTO NASA

Emisora en vivo

emisora

LOS NASA Y EL CONFLICTO ARMADO COLOMBIANO

Para referirnos al conflicto armado en Colombia es necesario tener en cuenta su actual extensión territorial, ya que ha girado en torno a obtener el poder político y territorial, razón por la cual en Colombia no se han implementado verdaderas políticas para el desarrollo del campo, ni se ha permitido hacer una verdadera reforma agraria donde cada colombiano tenga derecho a la tierra y créditos acordes a la producción de una manera equitativa.

conflicto armadoLa extensión de Colombia es de 2.129.748 Km2 sin contar con la zona marítima. El país tiene alrededor de 48.000.000 de habitantes, de los cuales el 10,6% son afrodescendientes, el 3,4% se reconoce como indígena, el 49% como mestizo y el 37% dice ser blanco. Solo hasta la Constitución política de 1991 se reconoce a nivel legal que Colombia es un país multiétnico y pluricultural. Sin embargo, en la actualidad se hallan evidencias de prácticas de discriminación frente a pueblos indígenas y afros.

Está claro que el pueblo nasa comenzó a ser despojado de su gran territorio ancestral durante la colonización y que más tarde, mediante luchas y guerra, obtuvo el reconocimiento de parte de ese territorio mediante los títulos coloniales, validando así el derecho de prexistencia aunque no se devolviera territorio ancestral en su totalidad, pues ya estaba en manos de españoles y criollos. Durante la Independencia, gran parte de este territorio había sido invadido. Simón Bolívar ordenó su devolución pero, a medida que avanza el gobierno nacional colombiano, se vuelve a negar este derecho a través de declarar baldíos los resguardos. Esta fue una manera de invadir territorio indígena; en las diferentes guerras civiles que ha vivido Colombia, ha sido la estrategia más utilizada para despojarnos de las pocas tierras productivas cuya posesión ancestral aún existía. Fue en la violencia de 1948 donde se despojaron, a nombre del Partido Conservador, las propiedades de territorio ancestral que teníamos por los lados de pradera (Florida, Miranda, Corinto) y también las mejores tierras de la cordillera, como son Corinto, Toribio y Jámbalo, y de esta manera se crearon grandes haciendas en estos municipios, sometiendo a los indígenas al pago de terraje.

Con el fortalecimiento organizativo del CRIC, surgido en 1971 tras el análisis de los problemas del momento -como la tuberculosis debida a la esclavitud que nos estaban sometiendo las haciendas, el analfabetismo de un 90% de la población, o un promedio de vida de tan solo 40 años-, nos pusimos en la tarea de recuperar una pequeña partecita del territorio que nos habían quitado en todo el proceso de guerra vivido desde la Independencia.

 

Esta decisión hizo que el gobierno nos estigmatizara, diciendo que éramos mandaderos de la guerrilla. De esta manera nos continuaron asesinando a través de la “mano negra”, sicarios pagados por terratenientes y en muchos casos encubiertos por la fuerza pública, evitando así la reforma agraria por la vía de hecho. Hasta la fecha, más de 600 luchadores/as indígenas han sido asesinados. Se han producido masacres como la del Nilo (Diciembre 16 de 1991), San Pedro (Diciembre 3 de 2000), Gualanday (Noviembre 18 del 2001), o el Naya (Abril 2001), y ha habido varios casos de desaparecidos en los que hubo participación de la fuerza pública, como el del coronel Argüelles en la masacre del Nilo.

 Es de tener en cuenta que cuando hablamos de más de 600 luchadores/as asesinados no nos referimos solo a los que fueron muertos por el paramilitarismo. También hay culpabilidad de las guerrillas, de todas las que  han pasado por el territorio, que asesinaban acusando al indígena de ser informante del ejército. En muchos casos era la disculpa, ya que lo que buscaban era someter a los indígenas a la dirección de mando y, como los líderes se resistían manteniendo la posición de la autonomía, entonces los acusaban y asesinaban, tal y como hicieron las FARC y el ELN con el comunero y primer alcalde electo del municipio de Jambaló, Marden Betancur, con Cristóbal Secue, Aldemar Pinzón o Salatiel Méndez. La misma situación ocurrió con las demás guerrillas, aunque con menor intensidad. El caso es que este conflicto condujo a 32 de los 104 pueblos que hay en Colombia a estar en riesgo de exterminio, tanto físico como cultural, entre ellos el pueblo nasa. 

Tanto Alfonso López Pumarejo como Carlos Lleras Restrepo hicieron durante sus mandatos como presidentes de la República el intento de una reforma agraria, que no consiguieron. Esta bandera de la reforma agraria fue retomada por el candidato a la presidencia Jorge Eliécer Gaitán, del Partido Liberal, quien la incluyó en su campaña. Eliécer Gaitán fue asesinado por los opositores de dicha reforma y, en adelante, todos los demás presidentes que ha tenido el país han pertenecido al grupo de los que concentran la tierra o han estado a su favor y han hecho uso de la violencia mediante los chulavitas, los pájaros, los sicarios a sueldo, la “Mano Negra” o los paramilitares. Una muestra de ello es la reunión del presidente Belisario Betancur con los más grandes terratenientes del país, donde se firma el llamado Pacto de Chicoral, cuyo objetivo era negarse a cualquier intento de reforma agraria a favor de los colombianos, fortaleciéndose así la corrupción, los grupos paramilitares, la apropiación de grandes extensiones de tierra y el narcotráfico.

Con la guerra, los dueños del poder en Colombia concentraron a sangre y fuego las mejores tierras productivas del país (un 52% del territorio). En ese proceso fue muy importante la estrategia paramilitar. Algunas familias campesinas desplazadas comentan que los paramilitares llegaban y le decían al dueño, al que solían señalar como colaborador de la guerrilla: “me vende su finca al precio que le pongamos o le compro a la viuda”. Toda esta infamia de los gobiernos de Colombia mantiene al 64,3% de la población del país en la pobreza, según datos de la ONU.

Al momento de elaboración de este documento las autoridades tradicionales de los tres resguardos indígenas se encontraban discutiendo y haciendo ajustes al Plan Integral de Reparación Colectiva (PIRC) a las víctimas causadas por la guerra entre las FARC, el gobierno nacional y los paramilitares. Ha quedado claro que los pueblos indígenas en Colombia han pedido no solo la reparación familiar o individual, sino también la reparación colectiva. Esta última está relacionada con tres cuestiones: la ampliación territorial, es decir, que se otorguen tierras aptas para las actividades agropecuarias en los departamentos por los que se encuentra disperso el pueblo nasa; el apoyo a todos los programas y proyectos que saldrán del Plan de Vida; y obras sociales de alto impacto comunitario, como pueden ser las sedes de los cabildos o centros comunitarios, vías de comunicación, adecuación de infraestructuras, centros de rehabilitación, polideportivos, colegios, universidad, etc.

De acuerdo con datos de 2016 de la Unidad de Víctimas, el número total de estas supera los 9,5 millones de personas, de las cuales 1,5 millones son personas que no han sido encontradas o que fallecieron antes de ser reconocidas. De los 8 millones restantes, 6,5 son personas que han sufrido desplazamiento. El segundo grupo de víctimas que reclama reparación corresponde a homicidios: 265.000 personas fueron víctimas directas y 704.000 se cuentan entre las indirectas (familiares). Antioquia, Bolívar, Magdalena y Nariño son los departamentos con más personas afectadas; solo en esas cuatro regiones las víctimas superan los 3 millones.

En lo que respecta a la tierra, el 52% de la del país pertenece al 1,5% de la población. Mientras que en 2009 la pobreza en las 13 áreas metropolitanas del país se cifraba en un 45,5%, en la zona rural era del 64,3. La concentración de la tierra está directamente asociada con la desigualdad. En Colombia, de 32 departamentos con información sobre concentración, 18 tienen un Gini de 0,80 (más cercano a 1 significa más tierra en pocas manos y más cercano a 0, menos concentración). Si bien la tierra en pocas manos, con los índices más altos en Antioquia, Valle, Caldas, Quindío, Arauca y Meta, es un gran problema en el área rural, está acompañado por otro igualmente importante: la distorsión en el uso. Según los criterios de la ONU, a los ganaderos les correspondería devolver casi 20 millones de hectáreas. En el país se utiliza para pastos 39 millones de hectáreas, cuando el potencial para ganadería extensiva es de 21 millones. Con la agricultura sucede lo contrario: Colombia tiene 21 millones de hectáreas aptas para el cultivo, pero solo se usan 4,9 millones, lo que se traduce en un incremento constante en la importación de alimentos.

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  • Hace 36 años, del 8 al 12 de septiembre de 1980, nació "Proyecto Nasa", en la empresa comunitaria Santa Rita, Resguardo de San Francisco, Municipio de Toribío – Cauca.

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